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Salud mental y transiciones de vida en Ibagué: cómo superar la ansiedad, los duelos y los cambios emocionales

October 20, 2026•12 min read

Formada como médico en la Universidad de Caldas y especialista en psiquiatría por la Universidad del Rosario, la Dra. Mónica Suárez acumula dos décadas de ejercicio clínico. Más allá de sus credenciales académicas, ella misma define su vocación y su abordaje terapéutico desde una perspectiva profundamente humana y empática: "Bueno, soy médico psiquiatra, soy madre, soy hija, soy docente con 20 años ya de experiencia clínica".

Su extensa trayectoria asistencial en el Hospital Federico Lleras Acosta y su labor como docente catedrática en el programa de Medicina de la Universidad del Tolima la consolidaron como una referencia médica de primer orden para los pacientes de Ibagué. Esta vocación por la educación médica continuada se mantiene activa a través de su liderazgo en Cosmos (Centro de Observación en Salud Mental), un grupo de investigación científica con sede en la capital musical de Colombia.

Recientemente, su práctica clínica y su propia vida experimentaron una transformación profunda. Trasladar su residencia a Europa no solo enriqueció su currículo —sumando formación en psiquiatría perinatal, psicogeriatría y mindfulness—, sino que le otorgó una comprensión vivencial sobre los procesos complejos de adaptación. "Hace dos años migré de... con mi familia de España... aquí migré a España, donde actualmente ejerzo en la Fundación Hospitalaria Martorell", relata la especialista, evidenciando que los médicos también atraviesan los mismos retos psicosociales que sus pacientes.

Sobre este reto migratorio y profesional, la Dra. Suárez reflexiona sobre la necesidad de adaptar la mente a los nuevos entornos sin perder el arraigo: "El traslado de Colombia a España nos ha enseñado muchísimo a mis hijos y a mí, también a reestructurar, a fortalecer y sobre todo a... que nuestra identidad no solamente la traigamos desde Colombia, sino que la fortalezcamos aquí mismo en España con nuevos ingredientes".

Esta capacidad de transformar la incertidumbre en una herramienta clínica es el pilar de su atención actual. Para la psiquiatra, las crisis y las transiciones vitales no son un callejón sin salida, sino un punto de inflexión necesario para el autoconocimiento. "De las experiencias siempre vamos a entender que hay un aprendizaje al cual podemos recurrir en los momentos de debilidad y también es como motor para seguir adelante", sostiene con convicción, trazando la hoja de ruta para quienes buscan recuperar su estabilidad emocional.

Las transiciones vitales y el peso emocional en las mujeres de Ibagué

El desarrollo biológico y social exige constantes reajustes psíquicos. Sin embargo, en el entorno clínico, esta demanda de adaptación tiene un rostro muy claro y recurrente. En Ibagué y sus alrededores, las mujeres suelen absorber una carga silenciosa al sostener múltiples frentes simultáneos: el avance profesional, las fluctuaciones hormonales, la maternidad y el cuidado ininterrumpido de familiares.

Al analizar el perfil de quienes buscan orientación psiquiátrica para aliviar síntomas de angustia, ansiedad o depresión profunda, la Dra. Suárez identifica un patrón directo vinculado a los ciclos femeninos y las sobrecargas del entorno. "Generalmente en mi consulta reúne principalmente a mujeres en etapas de transición vital. Generalmente en embarazo, posparto, en crianza de hijos adolescentes, en perimenopausia, en mujeres que cuidan también a sus padres adultos mayores", detalla la especialista.

La vulnerabilidad emocional no distingue profesiones ni estratos. Existe una barrera cultural que retrasa la búsqueda de ayuda, basada en la falsa creencia de que el colapso mental es una condición ajena o exclusiva de diagnósticos severos. Para desmitificar esta idea, la psiquiatra advierte: "Generalmente cuando hablamos de los pacientes pensamos que son ellos, allá, aparte. Que eso nunca me puede pasar a mí, y eso le puede pasar a cualquier persona, en cualquier etapa de su vida".

Los detonantes de estas crisis abarcan situaciones que representan modificaciones profundas en la estructura vital de la paciente. Al perder el equilibrio diario, se experimenta un desgaste psíquico que a menudo pasa desapercibido. "Una ruptura sentimental es un duelo, un cambio de trabajo es un duelo, un cambio de estatus social también puede llegar a producir un duelo", explica la doctora, normalizando el peso emocional que tienen estos eventos y la fatiga que generan a nivel mental.

Frente a estas encrucijadas, los recursos internos de afrontamiento pueden resultar insuficientes, dando paso a trastornos adaptativos. La clave del abordaje terapéutico consiste en identificar el origen de la saturación y reconfigurar la respuesta del paciente. Sobre la necesidad de intervenir clínicamente estos bloqueos emocionales, la doctora es categórica: "A veces esas herramientas funcionan, otras veces no funcionan, y en ese caso es necesario muchas veces la ayuda profesional, donde, primero, reencontrar qué herramientas me ayudan, por qué es que yo repito los mismos patrones". Este proceso permite a las mujeres frenar el desgaste continuo y reconstruir su estabilidad desde un autoconocimiento real y clínico.

El duelo migratorio y los trastornos de adaptación: el impacto de cambiar de territorio

Moverse de ciudad o cruzar fronteras internacionales implica mucho más que un cambio de código postal; supone la pérdida temporal de las coordenadas de seguridad y la desestructuración de las redes de apoyo inmediatas. Este fenómeno, denominado duelo migratorio, constituye una de las áreas de mayor profundización clínica de la Dra. Suárez, quien atiende frecuentemente a pacientes que experimentan la desorientación profunda de empezar desde cero en un entorno desconocido.

Al abordar esta vivencia, la especialista es clara en definir su alcance clínico y humano: "El duelo migratorio es algo que le sucede o le puede suceder a todas las personas que pasan de un lugar de residencia donde habitualmente han vivido por muchos años a un nuevo lugar". Aunque el entorno social tiende a minimizar este impacto asumiendo que el mero paso de los meses aliviará la tensión, la intervención especializada marca la diferencia entre una fase natural de reacomodo y el desarrollo de patologías crónicas. Sobre este riesgo latente, la psiquiatra advierte con firmeza: "muchas veces puede llegar a ser prolongado y es ahí donde nos toca actuar de manera rápida, porque un duelo que se vuelve prolongado puede terminar después en una... un trastorno depresivo".

El sufrimiento psíquico derivado de la migración no es un signo de debilidad personal, sino una reacción esperable frente a la pérdida de referencias culturales, familiares y afectivas. La clave del abordaje terapéutico no reside en evadir el impacto emocional, sino en dotar al paciente de recursos psicológicos sólidos para gestionarlo y recuperar el control funcional de su vida. "Los duelos tienen etapas y los duelos pues duelen, pero no duele para siempre", subraya la doctora, enfatizando que "poder tener las herramientas para transitar este proceso, esta adaptación, son necesarias".

Para atravesar esta transición sin cronificar el desgaste mental, la reconstrucción de vínculos y la validación de las emociones resultan determinantes. El aislamiento voluntario suele agravar los cuadros adaptativos, por lo que el acompañamiento profesional se vuelve indispensable para reestructurar la identidad en el nuevo territorio. "Y que se puede pasar solo, es cierto. ¿Se puede sufrir solo? Es cierto. Pero si podemos pasarlo acompañado y con herramientas que nos ayuden a que esta transición sea más llevadera, ¿por qué no hacerlo?", reflexiona la médica, recalcando finalmente que estructurar una "red de apoyo es fundamental en estos casos de adaptación".

Desmontar el estigma: la base biológica y psicosocial de la enfermedad mental

Una de las barreras más persistentes en la consulta psiquiátrica es la incomprensión de los propios síntomas. Los pacientes en Ibagué suelen llegar a la valoración clínica cargando un peso adicional: la culpa de sentirse abrumados y la creencia errónea de que la tristeza profunda, el pánico o el agotamiento derivan de una debilidad de carácter.

La Dra. Suárez identifica con total claridad el desconcierto inicial con el que cruzan su puerta: "Muchas veces me preguntan: «¿Por qué me está pasando esto?». Entonces... porque no entienden los síntomas: «Siento que me está pasando esto, pero no entiendo por qué»". Esta desorientación suele agravar el cuadro, pues el entorno tiende a minimizar el sufrimiento sugiriendo que basta con cambiar de actitud.

Frente a este reproche social y moral, el criterio médico de la especialista es tajante al desmitificar la idea de que la salud psíquica depende de un acto voluntario: "Las enfermedades emocionales, mentales o psicológicas no dependen, primero, de la voluntad de uno, ni que uno quiera estar así, ni que me faltaron ganas". Las alteraciones del estado de ánimo no responden al capricho ni a la dejadez individual; constituyen patologías médicas complejas con correlatos neurofisiológicos comprobados.

Para que el paciente asimile su diagnóstico sin estigmatizaciones, la médica recurre a una pedagogía clínica fundamentada en el modelo biopsicosocial, explicando la convergencia de factores que desencadenan el malestar:

  • Vulnerabilidad genética y química: Alteraciones en los neurotransmisores cerebrales y predisposiciones hereditarias.

  • Sobrecarga psicosocial: Estresores externos como pérdidas afectivas, sobrecarga de cuidados o transiciones forzadas.

  • Patrones de adaptación: Dinámicas emocionales aprendidas que dejan de ser funcionales ante una crisis.

Al conectar estas variables, la psiquiatra subraya el origen orgánico y contextual del padecimiento: "Las enfermedades mentales como la ansiedad, la depresión, muchas otras que son más complejas como la bipolaridad, la esquizofrenia, tienen un componente genético, bioquímico y psicosocial, y cuando se juntan esos componentes es que se empieza a producir la sintomatología".

Comprender esta base científica libera al paciente del auto-reproche y establece el punto de partida para una recuperación sólida. La Dra. Suárez resume el propósito pedagógico de su consulta al desarmar el estigma: "hacer entender que esto no es algo que sucedió al azar, ni algo buscado, ni falta de fuerza de voluntad. Entonces: «¿Por qué me está pasando esto?». Entonces es una de las preguntas que más me hacen con cualquier sintomatología. Entonces empezar desde la raíz: te está pasando esto por estas razones". Desde ese entendimiento estructurado, el paciente abandona la culpa y asume un rol activo en su tratamiento.

Ni solo fármacos ni solo psicoterapia: el tratamiento integral

La incertidumbre sobre el pronóstico suele ser el principal detonante de angustia una vez superada la fase de diagnóstico. Quienes acuden a la consulta psiquiátrica en Ibagué llegan con una inquietud recurrente sobre el tiempo de recuperación y la posibilidad real de recuperar su funcionalidad previa. Frente a esa angustia por el futuro, la Dra. Mónica Suárez explica que los pacientes buscan certidumbre inmediata: "Y también me llegan a preguntar: «¿Se me va a pasar?»".

La respuesta clínica se aleja del reduccionismo. Para la especialista, la recuperación no depende de fórmulas mágicas ni de la resignación pasiva, sino de un plan estructurado y ajustado al momento vital de cada paciente. En la práctica clínica contemporánea, la dicotomía entre fármacos o psicoterapia queda completamente superada; el abordaje debe responder al grado de severidad del cuadro y a las necesidades específicas de la persona: "Entonces es darles las herramientas de que, claro, hay un tratamiento tanto terapéutico psicológico como terapéutico farmacológico, que a veces necesitamos más de uno que del otro, a veces necesitamos los dos".

El diseño del esquema terapéutico también exige escuchar las resistencias, temores y expectativas de quien consulta. Existen pacientes que temen a la prescripción médica por el estigma asociado a los psicofármacos, mientras que otros rehúyen el esfuerzo reflexivo que demanda la intervención psicológica. La psiquiatra gestiona esta dualidad con flexibilidad y criterio médico: "También requiere mucho que la persona también tenga lo que necesita, porque hay personas que dicen: «No, yo no quiero pensar tanto, quiero solamente que me des un medicamento para esto, listo». O: «No, yo no quiero medicamento». «Bueno, vamos con la psicoterapia», y poco a poco vamos viendo qué es lo que te hace falta".

Esta aproximación gradual permite construir una alianza terapéutica sólida, evitando imposiciones que puedan llevar al abandono del tratamiento. La combinación balanceada entre la regulación neuroquímica y la adquisición de herramientas emocionales define la efectividad del proceso asistencial. Con un lenguaje cercano y desprovisto de tecnicismos innecesarios, la Dra. Suárez zanja el debate sobre el modelo de atención: "para que el tratamiento sea integral: no solamente es pepas, no solamente es terapia, a veces se requieren las dos cosas".

Contar con un acompañamiento profesional capacitado y empático marca la diferencia para afrontar los trastornos de adaptación, la ansiedad y los duelos emocionales. Si reside en Ibagué o sus zonas aledañas y busca recuperar su estabilidad emocional mediante un plan de tratamiento personalizado y científico, le invitamos a agendar su valoración con la especialista a través de los siguientes canales directos.

Ficha del Profesional

  • Nombre del Profesional: Dra. Mónica Julieth Suárez Díaz

  • Especialidad: Médico Psiquiatra

  • Credenciales y Formación Clave:

    • Médico Cirujano – Universidad de Caldas

    • Especialista en Psiquiatría – Universidad del Rosario

    • Formación Complementaria en Psiquiatría Perinatal

    • Estudios de Máster en Psicogeriatría

    • Formación en Mindfulness e Intervención Estratégica

    • Directora de Investigación en Cosmos (Centro de Observación en Salud Mental)

  • Áreas de Enfoque Clínico:

    • Trastornos de ansiedad, depresión y manejo del estrés

    • Transiciones vitales en la mujer (embarazo, posparto, perimenopausia)

    • Duelo migratorio y trastornos adaptativos por pérdidas o cambios de residencia

    • Psiquiatría perinatal y psicogeriatría

  • Ubicación y Sede:

    • Carrera 5 # 38 - 14, Ibagué, Tolima, Colombia

    • Atención internacional desde España (Fundación Hospitalaria Martorell)

  • Canales de Contacto Directo:

    • Teléfono de Consultorio: +57 311 226 24 13

  • Modalidades de Atención: Presencial y Telemedicina (Consulta online)

  • Perfil Profesional y Agenda: Perfil de la Dra. Mónica Julieth Suárez Díaz en Doctoralia

Indicaciones para la Primera Consulta

  1. Listado de antecedentes y tratamientos previa: Prepare un resumen de sus antecedentes médicos, exámenes recientes o tratamientos farmacológicos y psicológicos que haya realizado previamente.

  2. Identificación de stíntomas clave: Anote los principales motivos de consulta, dudas o cambios emocionales específicos que haya experimentado en las últimas semanas para conversarlos durante la entrevista clínica.

  3. Puntualidad y espacio tranquilo: Si su atención se realizará vía telemedicina, procure ubicarse en un espacio privado, silencioso y con buena conexión a internet para garantizar la confidencialidad de su espacio terapéutico.

Aviso legal y ético: El contenido de este artículo y de esta ficha informativa tiene fines exclusivamente educativos y de divulgación médica. En ningún caso sustituye el diagnóstico, tratamiento o la orientación médica individualizada emitida en una consulta profesional. Ante cualquier emergencia en salud mental o síntoma agudo, acuda de inmediato al servicio de urgencias más cercano.

Santiago García

Santiago García

Experto en Marketing Digital. Emprendedor Digital desde 2001

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