
Psicoterapia de tercera generación en Pereira: cómo transformar la relación con la mente más allá de los fármacos
La psiquiatría moderna ha trascendido el modelo clásico de silenciar el malestar clínico de forma exclusiva a través de la medicación. Hoy, la práctica médica de vanguardia exige comprender a profundidad el entorno del paciente y su interacción íntima con su propia mente. En este escenario clínico en Pereira, la Dra. Katherine Pastrana implementa herramientas terapéuticas contemporáneas que redefinen por completo el abordaje del sufrimiento humano y la salud mental.
Al explicar la evolución técnica de estos tratamientos, la especialista señala que la disciplina ha madurado hacia métodos con un respaldo científico riguroso y una visión más integradora. "La psicoterapia de tercera generación hace parte de un grupo de enfoques psicoterapéuticos que en este momento, digamos, son los... podríamos decir que son como los más avanzados en este momento", afirma la doctora.
A diferencia de los modelos clínicos tradicionales, que se centraban casi de manera exclusiva en erradicar un síntoma específico o entrar en un debate constante para modificar pensamientos, esta nueva ola terapéutica propone un cambio de paradigma vital: observar el panorama completo del individuo. La intervención clínica ya no supone una guerra contra la mente, sino que busca entender su funcionamiento dentro de la realidad tangible de cada persona. Sobre esta dinámica, la Dra. Pastrana detalla: "...lo que busca es darle una mayor importancia no solo al síntoma de cada paciente, sino al contexto que rodea al síntoma y cómo se relaciona el paciente con sus pensamientos, con sus emociones...".
Este entendimiento profundo permite que el tratamiento no se quede confinado a las cuatro paredes del consultorio, sino que se convierta en una habilidad práctica para enfrentar las crisis diarias. El objetivo terapéutico se enfoca en que el paciente logre reorientar sus acciones hacia lo que realmente le importa, aceptando sus vivencias internas sin que estas lo paralicen. Como explica la psiquiatra, el propósito de este abordaje es guiar al paciente para descubrir "...cómo es capaz de modificar su conducta y su sentir a partir de sus valores personales, llevándolo pues como a generar una mayor flexibilidad frente a las situaciones que se le estén presentando en la vida".
Además de su efectividad comprobada en trastornos ansiosos y depresivos, una de las mayores ventajas de este enfoque frente a corrientes más antiguas y prolongadas —como el psicoanálisis— es su sentido de inmediatez y pragmatismo ante el dolor urgente del consultante. Quienes buscan ayuda profesional en medio de una crisis necesitan herramientas de afrontamiento rápido y estrategias aplicables a su entorno inmediato, no solo una exploración indefinida de su infancia. "Las psicoterapias de tercera generación están enfocadas en el trabajo en el presente, en cambiar lo que está generando el disconfort ahora", puntualiza la especialista.
Más allá del psicofármaco: la consulta psiquiátrica y psicoterapia contextual en Pereira.
Durante décadas, la consulta con el especialista en psiquiatría estuvo rodeada de mitos, temores y la idea preconcebida de que acudir a este profesional implicaba de forma obligatoria salir con una fórmula médica bajo el brazo y un diagnóstico crónico. Para la Dra. Katherine Pastrana, la práctica clínica ha experimentado un cambio de paradigma indispensable, donde el diálogo estructurado y la evaluación del entorno recuperan su lugar protagónico frente a la prescripción exclusiva de medicamentos.
"Yo creo que en este momento podríamos empezar a decir que la psiquiatría se ha transformado", reflexiona la especialista. "Antes estaba muy dirigida al tratamiento neurobiológico y por eso hacía parte pues como de una rama de la medicina... pero el tiempo con los pacientes y la experiencia nos ha corroborado que una persona no solamente necesita un tratamiento farmacológico".
A pesar de esta evolución integral hacia una visión más humana y contextual, persiste una barrera cultural que retrasa la búsqueda de atención especializada. "Yo creo que casi todas las personas que llegan a psiquiatría, lastimosamente llegan como un último recurso", advierte la médica. Esta demora en la atención oportuna responde, en gran medida, a la falsa creencia de que se debe tocar fondo o contar con una patología psiquiátrica severa confirmada para solicitar orientación.
De hecho, gran parte del malestar contemporáneo no encaja en categorías clínicas rígidas. Muchos pacientes llegan al consultorio enfrentando crisis vitales o bloqueos emocionales que merman su calidad de vida, sin que esto constituya un trastorno como la esquizofrenia o la bipolaridad. Sobre la pertinencia de intervenir en estos escenarios cotidianos, la psiquiatra aclara: "No necesariamente debe existir una patología para poder acceder a psicoterapia. Muchas personas quieren simplemente o mejorar hábitos o saber cómo manejar determinadas situaciones difíciles que se encuentren en su contexto, por ejemplo un duelo, una enfermedad, una pérdida sentimental".
El abordaje clínico actual reconoce que, si bien la regulación de los neurotransmisores es vital y necesaria en ciertos cuadros, el núcleo de la recuperación a largo plazo requiere construir flexibilidad psicológica. El acto médico en salud mental ya no se agota en la mitigación química del síntoma, sino que exige una conexión genuina con el padecimiento del individuo.
"Una persona está buscando una palabra cálida, una voz de aliento, que alguien lo escuche, y son cosas que generan más tranquilidad y dan incluso más sanidad en una persona el sentirse escuchado que el simple hecho de mitigar algún dolor psíquico con psicofármacos."
Evolución terapéutica: Qué aportan las psicoterapias de tercera generación
Comprender la psicoterapia implica reconocer cómo la ciencia del comportamiento ha refinado sus herramientas a lo largo de las décadas para ofrecer respuestas más ágiles y efectivas al sufrimiento humano. Frente a modelos tradicionales —como el psicoanálisis, que puede prolongarse durante años explorando el pasado sin ofrecer un alivio inmediato—, el abordaje clínico contemporáneo propone una intervención enfocada en el malestar actual del paciente.
Sobre esta urgencia por encontrar soluciones prácticas, la Dra. Pastrana es clara respecto a las ventajas de su metodología clínica: "Las psicoterapias de tercera generación están enfocadas en el trabajo en el presente, en cambiar lo que está generando el disconfort ahora". Esta inmediatez permite que, a diferencia de otras corrientes, "los procesos tienden a ser un poco más cortos", ya que no obligan al paciente a divagar en sesiones indeterminadas sin percibir mejoría en su calidad de vida.
Para entender este nivel de avance, la especialista desglosa de manera didáctica cómo se dividen estas intervenciones según su enfoque histórico:
Primera generación: Centradas en el exterior y el condicionamiento. Su objetivo principal consistía en "modificar la conducta de una persona mediante el aprendizaje de conductas observables".
Segunda generación: Enfocadas en el debate cognitivo. Estas terapias "tienen que ver con la modificación de pensamientos que son disfuncionales o distorsionados y su implicación en la conducta".
Tercera generación: Basadas en la aceptación, el contexto y el propósito vital. Representan la vanguardia psiquiátrica porque "son las que se encargan de cambiar la relación que uno tiene con esos pensamientos y esas emociones que surgen en el día a día teniendo en cuenta el contexto y los valores de cada persona".
En términos de aplicación clínica en Pereira, la versatilidad de este modelo es uno de sus mayores atributos. No se limita a pacientes con historiales psiquiátricos complejos, sino que ofrece herramientas adaptables a diversas realidades.
"La psicoterapia de tercera generación puede ser utilizada en cualquier tipo de diagnóstico o cualquier situación que le genere malestar a cualquier persona; no necesariamente tienen que tener un diagnóstico como tal", argumenta la investigadora. Asimismo, subraya el respaldo científico que sostiene estas intervenciones en escenarios específicos: "Tienen muy buena evidencia en síntomas derivados de trastornos depresivos, trastornos ansiosos", abarcando también ramificaciones orientadas al "manejo de estrés", "el consumo de sustancias" y "el control de impulsos".
El contexto individual: la clave de un tratamiento personalizado
Dos personas que acuden a consulta con un mismo diagnóstico clínico —como un cuadro de ansiedad generalizada o un episodio depresivo severo— rara vez experimentan la misma realidad subyacente. Asumir que un protocolo estándar funciona de manera idéntica para ambos casos ignora las variables biográficas, familiares y laborales que sostienen el padecimiento.
La Dra. Pastrana es tajante frente a la necesidad de desvincular al paciente de la simple etiqueta médica, tomando como ejemplo la ansiedad y la depresión, dos de los diagnósticos más comunes en su consulta diaria. "Si bien esos pacientes pueden tener uno de esos dos diagnósticos, la causa, su desencadenante y lo que mantiene sus síntomas es diferente en cada uno", explica la psiquiatra.
Esta distinción primaria es la que determina toda la estrategia terapéutica. El abordaje clínico contemporáneo rechaza las fórmulas prefabricadas; la intervención exige comprender quién es realmente la persona que padece el malestar. "De hecho, por eso se eligen psicofármacos diferentes para cada persona, se eligen psicoterapias diferentes para cada persona y se hace una evaluación de la personalidad de cada persona", argumenta la especialista. Este nivel de escrutinio clínico obedece a una razón metodológica fundamental: "...porque eso cambia totalmente el tratamiento y la forma de abordar a esa persona que tengo al frente mío".
El valor del enfoque de las psicoterapias de tercera generación reside en explorar a fondo el escenario donde el síntoma cobra sentido para el consultante. No se trata únicamente de suprimir la angustia, sino de entender cómo opera dentro de la vida del paciente. "Entonces el contexto es lo que realmente marca la diferencia: el reconocerlo y saber en dónde debo trabajar en ese contexto es lo que marca la diferencia en cada proceso", sostiene.
Para que la intervención logre resultados sostenibles, las metas no pueden copiarse de un manual de psiquiatría general. "Todo proceso es diferente, se hace con unos objetivos diferentes y buscando unos resultados diferentes, que dependen de cada persona", recalca la doctora.
Bajo este modelo de atención, pretender que todos los pacientes respondan a los mismos medicamentos o alcancen idénticos objetivos terapéuticos resulta inviable. Para la Dra. Pastrana, el éxito y la seguridad de cualquier ruta clínica dependen de este rigor analítico inicial: "Lo que marca la diferencia es hacer una evaluación juiciosa del paciente para saber hacia dónde debo direccionar un proceso".
Rigor investigativo y manejo oportuno de crisis emocionales
El ejercicio clínico de la psiquiatría demanda una base científica sólida, especialmente ante escenarios críticos donde la integridad física y emocional del paciente está en juego. Durante su especialización médica, la Dra. Katherine Pastrana lideró, junto a su equipo, un proyecto vital para la salud mental comunitaria: la validación en Colombia de la escala C-SSRS (Columbia-Suicide Severity Rating Scale), un instrumento internacional estandarizado y diseñado para estimar la severidad del riesgo suicida.
La necesidad de contar con herramientas precisas y adaptadas al entorno local motivó esta investigación de alto impacto. "Lo que busca la escala es que podamos evaluar el riesgo suicida en las diferentes poblaciones con una escala que esté validada realmente en Colombia, con unos parámetros clínicos que sean confiables", detalla la especialista.
Este trabajo, cuyo proceso de validación culminó exitosamente en 2023, trasciende el ámbito netamente hospitalario al democratizar la evaluación preventiva. El instrumento quedó abierto al dominio público para facilitar la detección temprana del riesgo. Sobre este avance, la doctora explica su funcionalidad directa: "...es una escala que puede ser autoaplicada. Y lo que busca es medir el riesgo no necesariamente con un puntaje, sino que simplemente entre más alto sea el resultado final, pues significa que existe un mayor riesgo de intento de hacerse daño".
Uno de los mayores desafíos clínicos en el abordaje de estos cuadros severos es el carácter intermitente del malestar agudo. La prevención integral exige que el profesional entienda que el dolor psíquico no es estático ni lineal. "Como la ideación es fluctuante —no es que uno se levante con una idea fija de hacerse daño básicamente, sino que cambia todos los días dependiendo del ánimo, de lo que suceda a mi alrededor...—, entonces que esa escala sea sensible a esos cambios afectivos o el contexto en el que el paciente esté nos da una gran sensibilidad y especificidad a la hora de evaluar cualquier persona", fundamenta la investigadora.
Esta comprensión técnica define una ruta ética innegociable cuando se presentan pensamientos de autolesión o ideación de muerte en la consulta o en el entorno cercano. Antes de iniciar cualquier intervención mediante las psicoterapias de tercera generación, el protocolo médico obliga a garantizar la seguridad vital del consultante.
"Toda persona que tenga un riesgo de hacerse daño pues debe ser, primero que todo, evaluada para establecer el riesgo, la capacidad o la intencionalidad de hacerlo, el acompañamiento que existe en casa", indica la psiquiatra con firmeza. La psicoterapia requiere un terreno biológico y anímico seguro para ser efectiva; por ello, la atención de urgencias es el primer paso ineludible en situaciones de alarma. Solo tras asegurar la contención médica e institucional, el trabajo psicológico a largo plazo puede prosperar: "Y una vez esa idea haya desescalado y el paciente esté un poco más compensado, ahí sí es posible empezar un proceso psicoterapéutico".
Dar el paso hacia una atención en salud mental que combine rigor médico y un enfoque psicoterapéutico humano es determinante para recuperar la estabilidad y el bienestar. Si te encuentras en Pereira o requieres atención especializada desde cualquier lugar, puedes coordinar tu valoración diagnóstica o proceso terapéutico directamente con la especialista.

Directorio Médico y Consulta Especializada
Especialista: Dra. Katherine Pastrana Arias
Especialidades: Psiquiatría general de adultos | Psicoterapia contextual y de tercera generación
Credenciales y Formación:
Médica y Cirujana
Especialista en Psiquiatría
Investigadora clínica (Coautora de la validación en Colombia de la escala C-SSRS para evaluación de riesgo suicida)
Máster en psicoterapias de tercera generación
Enfoque Clínico y Áreas de Atención:
Psicoterapia de tercera generación orientada a valores y contexto vital
Diagnóstico y abordaje integral de trastornos depresivos y del espectro ansioso
Manejo del estrés, desregulación emocional y control de impulsos
Evaluación clínica y acompañamiento en situaciones de crisis vital o duelo
Tratamiento psicofarmacológico individualizado cuando el cuadro lo requiere
Ubicación: Carrera 18 # 12 - 35, Megacentro , T3, C611, Pereira
Modalidades de Atención: Presencial en consultorio privado y Consulta virtual (Telemedicina)
Canales de Contacto y Agenda: 300 1780452
Agenda digital y disponibilidad de citas: Perfil de la Dra. Katherine Pastrana en Doctoralia
Recomendaciones para tu primera consulta
Historial clínico y paraclínicos: Reúne exámenes de laboratorio recientes, valoraciones médicas previas o informes psicológicos que ayuden a contextualizar tu estado de salud general.
Registro farmacológico actual: Elabora una lista con los nombres exactos y las dosis de cualquier medicamento, tratamiento psiquiátrico previo o suplemento que consumas actualmente.
Identificación del malestar central: Anota brevemente las situaciones, síntomas o dificultades específicas que hoy interfieren con tu vida cotidiana para facilitar el direccionamiento del proceso terapéutico.
Aviso de responsabilidad médica: La información presentada en este artículo tiene fines exclusivamente pedagógicos y divulgativos sobre salud mental; en ningún caso sustituye la valoración, diagnóstico o tratamiento de un profesional médico en consulta formal. Si tú o alguien cercano experimenta una crisis emocional aguda o pensamientos de autolesión, dirígete de inmediato al servicio de urgencias médicas más cercano o comunícate con las líneas de emergencia y atención psicológica de tu localidad.
