
¿Cómo tratar la migraña y el dolor de cabeza crónico? El abordaje neurológico especializado en Bogotá
En una ciudad con el ritmo y la exigencia de Bogotá, el dolor de cabeza suele descartarse como una consecuencia inevitable del tráfico, la altura o el estrés laboral. Sin embargo, detrás de las cefaleas recurrentes que paralizan las jornadas productivas de miles de personas subyace una complejidad neurológica que exige criterio clínico experto. La Dra. Natalia Oliveros es médica cirujana egresada de la Universidad El Bosque y especialista en Neurología por la Universidad de La Sabana, con residencia clínica realizada en el Hospital de Kennedy, orienta su ejercicio médico a transformar la atención de quienes experimentan dolor crónico, abordando esta condición no como un síntoma aislado, sino como una patología neurológica que requiere diagnósticos precisos y esquemas preventivos de última generación.
La decisión de concentrar su práctica médica en este campo surgió tras años de contacto directo con casos de alta complejidad en las salas hospitalarias de la capital colombiana. Al evaluar la severidad de los cuadros vasculares y degenerativos, la especialista identificó que el sufrimiento derivado de las cefaleas permanecía desatendido y minimizado por el entorno del paciente. Al rememorar los retos diagnósticos que marcaron su entrenamiento, la especialista explica:
"Los pacientes neurológicos son pacientes complicados, son pacientes en que lo que controla el cerebro, que es absolutamente todo, porque el cerebro es maravilloso, hace que las enfermedades que le den a nuestros pacientes sean muy difíciles y que a veces puedan ser irreversibles."
Fue en medio de esa exigencia donde la doctora reconoció la urgencia de intervenir en el problema más recurrente de la consulta externa. "Y allí me di cuenta que una de las enfermedades más relevantes y el motivo de consulta número uno por el cual los pacientes consultan a neurología es por dolor de cabeza", señala la Dra. Oliveros al analizar la magnitud de este motivo de consulta en Bogotá.
El mayor obstáculo para acceder a una terapia oportuna suele ser la resignación y la automedicación indiscriminada con analgésicos convencionales. Para la especialista, romper la normalización del dolor es el punto de partida indispensable de cualquier intervención médica:
"La mayoría de personas creen que tener dolor de cabeza es normal y que a todas las personas les pasa, pero realmente el dolor de cabeza no es normal. El cerebro, la cabeza no deberían doler y cuando duelen hay que buscar una causa y hay que tratarlo."
Frente a la creencia extendida de que se trata de una molestia menor, la evidencia médica demuestra el impacto funcional que genera en la población activa. "La migraña es la segunda causa de discapacidad a nivel mundial y los años de vida perdidos por discapacidad más frecuente adultos jóvenes", enfatiza la neuróloga. Esta realidad la impulsó a formarse como cefalóloga en la Unidad de Cefaleas del Hospital La Fe de Valencia, España, trayendo a la práctica clínica en Bogotá protocolos terapéuticos que permiten controlar la hipersensibilidad cerebral, frenar la cronificación y devolverle al paciente la estabilidad que el dolor recurrente le había arrebatado.
De la vocación clínica a la supraespecialización en cefaleas
El vínculo de la Dra. Natalia Oliveros con la medicina nació en San Bernardo del Viento, un pequeño municipio en la costa del departamento de Córdoba. Hija de médico, creció familiarizada con la vocación asistencial, observando el impacto que el ejercicio clínico tenía en su comunidad. Guiada por esa convicción temprana de servicio, se trasladó a Bogotá con apenas 16 años para ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad El Bosque, iniciando seis años de inmersión académica rigurosa en los que descubrió su fascinación por el sistema nervioso central.
Aunque su interés inicial por la neuroanatomía despertó en las aulas universitarias, fue un dilema familiar el catalizador definitivo que trazó su camino hacia la neurología clínica. Alrededor de los 80 años, su abuelo comenzó a manifestar un cuadro de movimientos involuntarios complejos que desconcertó a los especialistas de la época, divididos entre diagnósticos contradictorios. La imposibilidad de obtener certeza médica dejó una huella determinante en la especialista:
"Mi abuelo al final de su vida ya no quería como caminar porque tenía mucho temblor en las piernas y en las manos, pero nunca pudimos saber cuál era la causa, porque habían neurólogos que decían que podía ser algo que se llama temblor esencial y otros que decían que era Parkinson. Finalmente, mi abuelo murió y nunca supimos cuál era la causa de su enfermedad... Creo que eso fue lo que finalmente hizo que yo quisiera estudiar neurología."
Tras superar el exigente proceso de admisión a los programas de posgrado en Colombia, la Dra. Oliveros ingresó a la residencia médica por la Universidad de La Sabana, completando cuatro años de formación intensiva en el Hospital de Kennedy, en Bogotá. La confrontación diaria con patologías de alta complejidad en una de las instituciones públicas más concurridas de la capital marcó un punto de inflexión en su criterio clínico:
"Los pacientes neurológicos son pacientes complicados, son pacientes en que lo que controla el cerebro, que es absolutamente todo, porque el cerebro es maravilloso, hace que las enfermedades que le den a nuestros pacientes sean muy difíciles y que a veces puedan ser irreversibles. Mi idea cuando ya empecé a avanzar en la residencia, que vi tantas cosas difíciles, fue encontrar un enfoque y poder ayudar a los pacientes en algo en que yo sí pudiera servirles, que no fuera neurodegenerativo o vascular."
En medio de ese panorama hospitalario, la especialista constató que el motivo de consulta más frecuente entre los pacientes —y al mismo tiempo el más normalizado e insuficientemente abordado— era el dolor craneofacial persistente. Al advertir cómo el deterioro de la calidad de vida arrebataba los años más productivos de los adultos jóvenes, tomó una determinación estratégica para su ejercicio profesional:
"Al final de los 4 años de mi residencia dije: 'A lo que me voy a dedicar es al dolor de cabeza, sobre todo a los pacientes que tienen migraña, porque estos pacientes sufren demasiado. La migraña es la segunda causa de discapacidad a nivel mundial y los años de vida perdidos por discapacidad más frecuente adultos jóvenes'."
Esa resolución la llevó a trasladarse a Europa para formarse en la Unidad de Cefaleas del Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia, España, uno de los centros de referencia continental en patología neurovascular y dolor craneofacial. Allí consolidó su entrenamiento como cefalóloga:
"En el hospital La Fe de Valencia, España, en la unidad de cefaleas de allá, me formé para ser cefalóloga y salir finalmente a ayudar a los pacientes con estos tipos de dolores de cabeza, no solo con migraña, sino con otro tipo de patologías como neuralgia del trigémino, cefalea tipo clúster... todos estos tipos de dolores de cabeza que las pacientes creen que son normales y que tenemos estrategias para poderlos ayudar. Para eso estoy acá."
Con esta preparación supraespecializada, la Dra. Oliveros regresó a Bogotá para aplicar protocolos clínicos internacionales orientados al diagnóstico diferencial certero y al tratamiento profiláctico avanzado, desmontando la idea de que quien padece dolor craneal crónico debe resignarse a convivir con él.
Las dudas frecuentes en consulta: ¿por qué los exámenes salen normales y persiste el dolor?
El peregrinaje de quien convive con cefalea recurrente suele seguir una ruta predecible en las salas de consulta neurológica en Bogotá: carpetas voluminosas con tomografías axiales computarizadas, resonancias magnéticas cerebrales y análisis de sangre que muestran resultados impecables. Esta discrepancia entre el sufrimiento incapacitante del paciente y la normalidad de las imágenes diagnósticas suele detonar una profunda frustración emocional y médica. La Dra. Natalia Oliveros atiende a diario este perfil de pacientes, quienes acuden tras años de consultas infructuosas y tratamientos sintomáticos de venta libre que no ofrecen una solución de fondo.
Al indagar en las inquietudes más recurrentes durante la primera consulta, la especialista explica que el desconocimiento sobre la naturaleza neurobiológica de la cefalea encabeza la lista:
"Las pacientes que hacen esta pregunta siempre están buscando una explicación y siempre me dicen: 'Doctora, me han hecho todos los exámenes y todo sale normal. ¿Por qué me duele la cabeza?'... buscan saber cuál es la causa y por qué esto no se me quita."
Frente a este interrogante, la especialista aclara que la migraña no es una alteración estructural detectable como una masa o una lesión vascular evidente en un escáner, sino un trastorno neurovascular funcional. El cerebro migrañoso experimenta una hipersensibilidad intrínseca en sus redes de procesamiento del dolor, por lo que una resonancia magnética regular no invalida el diagnóstico ni minimiza la severidad del cuadro clínico.
A este desconcierto inicial le sigue el desaliento terapéutico provocado por diagnósticos superficiales recibidos en el pasado. De acuerdo con la especialista, la segunda gran interrogante expone la resignación con la que llegan muchas personas:
"La pregunta número dos que hacen los pacientes es: '¿es cierto que esto que tengo no tiene cura y tengo que aprender a vivir con dolor?'. Y ahí mismo tenemos que meter la de: '¿esta enfermedad tiene tratamiento? Ya estoy cansada de que nada me funcione', porque ya han probado de todo en analgésicos agudos sin ver resultados."
La resignación, advierte la neuróloga, se convierte en el mayor obstáculo para acceder a una terapia efectiva. Al no encontrar alternativas en el manejo convencional, los pacientes normalizan el malestar cotidiano como si fuera un rasgo inevitable de su biología:
"Los pacientes dicen siempre: 'Doctora, yo ya me acostumbré a tener dolor, pero quisiera que esto fuera menos, pero ya estoy acostumbrada porque esto es lo que siempre me han dicho los doctores.' Y esta es la barrera que tenemos que romper como neurólogos, cefalólogos, en que el paciente tiene que poder acceder a ese tratamiento."
El componente genético de la patología constituye el tercer eje de incertidumbre en el consultorio. La migraña posee una base hereditaria bien documentada, lo que despierta una comprensible alarma familiar cuando los síntomas comienzan a manifestarse en las generaciones más jóvenes:
"La tercera pregunta que más frecuente me hacen es: '¿esta enfermedad es hereditaria y mis hijos la pueden tener?', específicamente en los pacientes que tienen migraña, porque la mayoría de veces van a la consulta y me dicen: 'Tengo un hijo de 8 años que se queja también de dolores de cabeza y quiero saber si esto se puede heredar.'"
En síntesis, las dudas dominantes que canalizan las consultas de valoración especializada giran en torno a cuatro puntos críticos:
La paradoja de los exámenes limpios: Comprender que un cerebro estructuralmente sano en imágenes diagnósticas puede albergar una disfunción neurovascular crónica.
La desarticulación del mito de la resignación: Diferenciar entre una enfermedad genética no curable y una patología plenamente controlable mediante esquemas profilácticos dirigidos.
El agotamiento frente a los analgésicos comunes: Descubrir que el alivio de rescate mal administrado no sustituye el tratamiento preventivo y puede empeorar la frecuencia de las crisis.
La sospecha y prevención familiar: Identificar signos tempranos en niños y adolescentes para brindar un abordaje oportuno sin repetir ciclos de automedicación.
Abordar estas cuatro inquietudes con pedagogía y evidencia científica permite desactivar la ansiedad diagnóstica, despejando el terreno para estructurar esquemas terapéuticos individualizados que devuelvan el control de la vida cotidiana al paciente.
Tratamiento integral de la migraña en Bogotá: del alivio agudo a las terapias preventivas avanzadas
En los consultorios y servicios de urgencias de Bogotá, el abordaje habitual de las cefaleas suele cometer un error sistemático: enfocar toda la artillería farmacológica en apagar el fuego cuando el dolor ya es insoportable. Quienes sufren de crisis recurrentes acuden a las farmacias por analgésicos comerciales o terminan en salas de urgencias saturadas de luz artificial y ruido ambiental, un entorno hostil para un cerebro hipersensibilizado. La Dra. Natalia Oliveros plantea un cambio de paradigma radical respaldado por la neurología moderna: abandonar la dependencia del rescate sintomático y priorizar la medicina preventiva.
La base de esta transformación parte de comprender la patología desde su raíz neurobiológica. "La migraña es una enfermedad neurológica crónica que no tiene cura, pero que tiene tratamiento y por eso lo elegí", señala la especialista. Para la neuróloga, el fracaso terapéutico de la mayoría de los pacientes en Colombia no radica en la falta de opciones, sino en una mala estratificación de las fases del dolor:
"La migraña se trata en dos momentos. Uno, cuando el paciente tiene dolor, que sería el momento agudo, que ahí sí son tratamientos analgésicos específicos para migraña. Y el momento dos, que es el más importante, es con medicamentos o tratamientos preventivos que hacen que el dolor sea menos fuerte y menos frecuente. Y esto es lo que la mayoría de pacientes no sabe porque siempre llegan a la consulta diciendo: 'Ya me han dado de todo', y de todo son los medicamentos número uno que hacen parte del tratamiento agudo. Ahí no es el enfoque, el enfoque principal es en el tratamiento preventivo."
Cuando el paciente recurre de forma desmedida a los analgésicos del momento agudo —superando las tres dosis por semana—, se desencadena una cefalea por sobreuso de medicamentos, cronificando el cuadro y anulando la respuesta terapéutica. El verdadero control clínico se alcanza mediante esquemas profilácticos diseñados para estabilizar la excitabilidad neuronal antes de que se desate la crisis.
Actualmente, el arsenal preventivo disponible en el país se divide en tres líneas de intervención avanzada:
Terapia preventiva oral: Esquemas diarios o interdiarios basados en neuromoduladores y fármacos específicos que disminuyen progresivamente la frecuencia de los episodios.
Procedimientos inyectables en consultorio: Aplicación protocolizada de toxina botulínica para migraña crónica y bloqueos anestésicos de nervios pericraneales en puntos diana de la cabeza.
Terapias biológicas con anticuerpos monoclonales: Tratamientos innovadores dirigidos específicamente a bloquear las moléculas del dolor migrañoso (vía CGRP), administrados mediante inyección subcutánea mensual.
Al evaluar el impacto de las terapias biológicas dirigidas, la especialista detalla la precisión y comodidad del procedimiento: "Los medicamentos monoclonales se ponen en el abdomen o en la pierna. Es con una aguja subcutánea y se ponen una sola vez al mes. Y con una sola aplicación, siempre el mismo día del mes, el paciente puede disminuir más del 50% los días de dolor de cabeza".
Lejos de aplicar fórmulas universales, la Dra. Oliveros subraya que el éxito clínico exige un análisis exhaustivo del perfil biológico y el entorno de cada persona. No todos los cerebros responden a los mismos estímulos ni toleran las mismas moléculas:
"Siempre les explico en la consulta: en la migraña no existe un tratamiento que les va a servir a todos. En la migraña hay muchos tratamientos y la idea es que el paciente se individualice y, teniendo en cuenta las características de él, las otras enfermedades que tiene, el peso, la edad, escojamos el mejor tratamiento preventivo para que no tengan que tener dolor todos los días."
Una de las mayores barreras en el sistema de salud colombiano es el desconocimiento sobre la cobertura de estas opciones. Muchos pacientes en la capital asumen que las tecnologías médicas de vanguardia son inalcanzables o exclusivas de centros internacionales: "Incluso aquí en Colombia, de todos los tratamientos que ya mencioné, las EPS entregan los tratamientos aunque sean de alto costo, pero los pacientes no saben, se quedan en la casa y solo van a urgencias cuando el dolor es muy fuerte", advierte la doctora.
"He tenido pacientes que llegan con 25 días de dolor de cabeza al mes y luego de un tratamiento oportuno pasan a tener de 25 días a dos días de dolor a la semana. Eso es mejorar la calidad de vida de los pacientes que tienen migraña."
La meta terapéutica va mucho más allá de reducir la intensidad de una punzada: busca reintegrar al paciente a su vida familiar, evitar el ausentismo laboral y alejarlo definitivamente de las salas de urgencias hospitalarias.
Hábitos, mitos y calidad de vida: romper el aislamiento del paciente con cefalea
Detrás de cada diagnóstico de migraña existe una fractura silenciosa en la rutina personal, social y laboral de quien la padece. La experiencia en consulta revela que el impacto de la enfermedad desborda por completo el síntoma físico: la hipersensibilidad a los estímulos cotidianos transforma situaciones comunes —una reunión familiar, un almuerzo de fin de semana o una jornada de trabajo en oficina— en detonantes de crisis severas. Este desgaste continuo termina por empujar a las personas a un repliegue involuntario que deteriora sus vínculos más cercanos.
Al describir el día a día de quienes acuden a su consultorio en Bogotá, la Dra. Natalia Oliveros expone la dimensión humana y familiar de este padecimiento:
"La migraña es una hipersensibilidad del cerebro que hace que todos los estímulos externos se sientan muchísimo más fuertes y el paciente lo que hace es encerrarse, aislarse. Tengo pacientes que me han dicho: 'Me voy a divorciar porque mi esposo o mi esposa no soporta que yo tenga todos los días dolor y no pueda compartir con mi familia, con mis hijos'. Hay pacientes hombres que me han dicho: 'Doctora, mi esposa dice que yo no quiero a mis hijos porque no puedo estar cuando ellos están jugando'."
La incomprensión social no solo se manifiesta en el hogar; el entorno corporativo suele ser igualmente hostil frente a una dolencia invisible en exámenes de rutina. El estigma de la simulación o la debilidad emocional recae con frecuencia sobre los pacientes, amenazando su estabilidad económica y profesional. Al abordar los mitos más dañinos que rodean a la patología, la especialista es categórica:
"El último mito que puedo resolver es que el paciente está exagerando o se está inventando el dolor para no trabajar. Este me parece importantísimo y devastador, porque los pacientes han perdido su trabajo por tener migraña, porque los que no sufren esta enfermedad no saben lo que le pasa al paciente en su cerebro cuando tiene el dolor... el 30% de los pacientes con migraña hacen algo que se llama niebla mental, y la niebla mental hace que las personas no se puedan concentrar, no puedan resolver preguntas, no puedan hacer las mismas cosas en el trabajo."
Para desmontar estas falsas creencias y devolverle el control al paciente, el manejo clínico moderno combina la farmacología preventiva con una rigurosa reeducación de hábitos biológicos. El cerebro migrañoso exige estabilidad: las variaciones bruscas en los ritmos metabólicos o de descanso son interpretadas por el sistema nervioso como factores de alarma que precipitan la cascada inflamatoria del dolor.
La especialista detalla las pautas cotidianas y las correcciones de mitos que deben implementarse en el hogar:
Sincronización estricta del reloj circadiano: Mantener horarios fijos para ir a la cama y levantarse, sin alteraciones durante los días de descanso. "Dormirse siempre a la misma hora, despertarse siempre a la misma hora, incluso los fines de semana, porque hay pacientes que les da migraña de fin de semana porque ese día duermen una o dos horas más", señala la doctora. La higiene del sueño es determinante a nivel celular: "El sistema linfático que limpia el cerebro solo actúa durante la noche cuando uno duerme y esa inflamación que hay en la migraña se mejora durante el sueño".
Regularidad en las comidas: Respetar los horarios de alimentación sin incurrir en ayunos prolongados. Retrasar el almuerzo habitual un par de horas genera caídas en la glucosa que el cerebro hipersensible resiente de inmediato en forma de pulsación dolorosa.
Control de sustancias vasoactivas y café: Evitar bebidas con alta concentración de taninos e histaminas, como el vino tinto, reconocidas por inducir dilatación vascular. En cuanto al café, la neuróloga desaconseja suspenderlo drásticamente si existe consumo habitual, ya que el síndrome de privación de cafeína es un potente detonante de cefalea de rebote.
Protección ocular especializada: Incorporar lentes con filtro terapéutico FL-41 (con tonalidad ámbar o naranja rojizo), diseñados para bloquear las longitudes de onda de luz que exacerban la fotofobia tanto en pantallas digitales como bajo iluminación fluorescente.
La realidad sobre el chocolate y la fase de pródromo: Durante años se catalogó al chocolate como un culpable directo, cuando en realidad suele ser una manifestación temprana de la crisis en curso:
"La migraña tiene cuatro fases, no solamente es el dolor. Y una de las fases, la número uno, se llama pródromo. En el pródromo el paciente tiene antojos de cosas dulces y tiene muchos bostezos seguidos. Entonces, no fue que el chocolate te dio el dolor de cabeza, sino que ya el dolor de cabeza venía y comiste chocolate por la fase de pródromo y ya venía el dolor inevitablemente."
La trampa de la automedicación diaria: El uso de fármacos analgésicos de venta libre debe limitarse estrictamente a un máximo de dos o tres días por semana. Superar este umbral perpetúa un ciclo neuroquímico adverso: "El cerebro sigue pidiendo el medicamento en forma de dolor. Llevo pacientes que me han llegado a la consulta diciendo: 'Llevo seis meses tomando todos los días ibuprofeno'. Eso es terrible... con una cefalea por sobreuso de analgésicos no se va a mejorar nada si no hacemos una desintoxicación previa".
Cuando los episodios escapan al manejo convencional y se prolongan más allá de las 72 horas consecutivas, el cuadro adquiere la denominación de estatus migrañoso. En esta instancia, el dolor se vuelve refractario a la vía oral y requiere una intervención hospitalaria urgente con terapia intravenosa para detener la neuroinflamación y salvaguardar la integridad del paciente. Comprender la enfermedad en su totalidad permite erradicar la culpa, ajustar el estilo de vida y adoptar un plan terapéutico con sustento médico riguroso.
Para recibir un diagnóstico certero, evaluar opciones de tratamiento profiláctico de vanguardia o establecer un plan de control integral frente al dolor de cabeza recurrente, la evaluación por parte de un especialista en neurología resulta fundamental. A continuación se presentan los datos institucionales y canales de contacto para agendar una valoración médica en Bogotá.
Ficha Técnica de Atención Clínica
Profesional: Dra. Natalia Oliveros
Especialidad: Médica Cirujana y Neuróloga. Supraespecialista en Cefaleas (Cefalóloga).
Credenciales Clave:
Pregrado en Medicina – Universidad El Bosque (Bogotá).
Especialización en Neurología – Universidad de La Sabana / Hospital de Kennedy (Bogotá).
Subespecialización en Cefaleas y Dolor Craneofacial – Unidad de Cefaleas del Hospital Universitari i Politècnic La Fe (Valencia, España).
Enfoque Clínico Principal: Diagnóstico y tratamiento integral de la migraña (aguda y crónica), neuralgia del trigémino, cefalea en racimos (clúster), cefalea por sobreuso de analgésicos y dolor craneofacial complejo.
Ubicación y Dirección: Habital Medical Center, Cra. 18 #80-06 Bogotá, Colombia.
Modalidades de Atención: Consulta presencial en consultorio y valoración por Telemedicina.
Canales de contacto: 301 3707238
Perfil Profesional en Doctoralia: Ver perfil completo y disponibilidad de agenda de la Dra. Natalia Oliveros en Doctoralia Colombia
Recomendaciones para la Primera Consulta
Para optimizar el tiempo de valoración y facilitar la precisión del diagnóstico neurológico, se sugiere acudir a la cita con los siguientes elementos:
Diario del dolor o registro de episodios: Anotaciones sobre la frecuencia semanal/mensual de las crisis, intensidad del dolor y posibles desencadenantes identificados.
Historial de medicamentos: Lista detallada de analgésicos de rescate y tratamientos profilácticos utilizados previamente, especificando dosis y tiempo de consumo.
Estudios de imagen previos: Copia física o digital de tomografías, resonancias magnéticas cerebrales y exámentes de laboratorio recientes.
Aviso de Responsabilidad Médica: El contenido presentado en esta publicación posee carácter exclusivamente informativo y educativo. No constituye una guía de automedicación ni reemplaza el criterio médico directo en consulta presencial o virtual. Ante la presencia de síntomas neurológicos o dolor craneofacial persistente, consulte a un profesional de la salud calificado.
